Capítulo 157. Lobos vestidos de ovejas
—Marina, querida, debes estar feliz de haber vuelto al mundo civilizado —Inquirió José Duncan. Para el padre de José Manuel la imprudencia era su carta de presentación—. ¿Cómo es estar casada con Gavin? ¿Peleaban por quién llevaría las faldas?
La madre de José Manuel rio sin disimulo de los chistes sin gracia de su marido.
Marina sonrió tragando las palabras junto al vino, se moría por decirle unas cuantas cosas al condenado viejo.
Estaban en un restaurante de lujo, en el almuerzo más