Capítulo 131. El valor de los débiles
Fiona con el corazón roto lo vio irse también.
Después de un rato Elsbeth llegó y se sentó a su lado.
—Me he equivocado de tantas maneras, no me quedan años suficientes para pagar mis culpas —expresó Fiona con arrepentimiento.
Elsbeth la abrazó dándole ánimo.
—Quien esté libre de pecados que arroje la primera piedra.
Fiona negó con la cabeza.
—Tanto critiqué a mi padre y me comporté igual a él, fui egoísta.
—No es cierto, tú no planeaste que la hija de Fergus naciera muer