Damino salió del cuarto sin saber quemas hacer, sintiendo como su corazón se apretaba de manera extremadamente dolorosa en el centro de su pecho. El único consuelo que el príncipe tenía sobre aquella situación era que Elaine no amaba a Azriel, al menos él podía seguir consolándose con la idea de que escogiera a un hombre mejor para custodiar su corazón.
Con una sonrisa triste surcando sus labios, Damino recorrió gran parte del castillo, intentando encontrar un pequeño lugar para él, para descan