Mi café fue expulsado y miré a Adriel empapado entonces me puse a reír de manera descontrolada.
— Discúlpame — le dije levantándome y tomando una servilleta para limpiarlo — es que eres un exagerado con tus sorpresas.
Lo limpie y le sonreí entonces me tomó de la cintura, le di palmadas en la mano para que me soltara y miró a la chaparrita sumamente roja.
— No puedo hacer un viaje tan largo así que tú sorpresa no se va a poder realizar, la chaparrita va a ir de viaje y necesito ayudarle a pr