Aimee no espero y se sentó en el suelo a la par de Saúl, yo fui a la par de Lucía la cual me sonrió nuevamente. Nosotros comenzamos a comer, Lucía sabía cocinar muy bien por lo tanto su comida fue poca para los cuatro, en especial para Saúl que era sumamente quisquilloso en este aspecto y si algo le gustaba comía desmesuradamente.
— Eres un ángel para cocinar Lucía, deberías darle clases a los chefs de aquí — dijo Saúl — nunca había comido esto.
— No creo que cocine mejor que los chefs de e