— Cálmese querida, quizás en otra ocasión tenemos el desagrado mutuo de encontrarnos y está vez logra ganarme aunque sinceramente lo dudo, carece de materia gris y de audición.
Wow cerró con broche de oro, levantó del suelo la bolsa con hielo y me la colocó en el puente de la nariz para luego marcharse. Esa parte de Lucía no la conocía en absoluto y definitivamente me gustaba.
— Quita esa sonrisa de idiota que tienes — me dijo Aimee molesta — ¿Quién es esa mujer corriente y vulgar?
— Esa m