— Tengo algo que hacer — le repetí — luego te explico — le respondí y me marché de la casa.
Al llegar a la agencia la recepcionista me hizo pasar a la oficina de Lía quien se encontraba sumamente contenta conmigo y aunque desconocía la cantidad que le habían ofrecido por mi virginidad supongo que era mucho dada la felicidad que emanaba en estos momentos.
— Pasa y siéntate — me dijo y cuando lo hice me saco un contrato — Ese documento lo tienes que firmar, léelo y me dices si no entiendes