— Vamos mírala — me dijo y abrió uno de mis ojos haciendo que me quejara.
— Ouch, déjame Saúl por un demonio.
Tomé a mi amigo del brazo y lo saqué de mi oficina, seguí trabajando con normalidad pero me entró un mensaje de su parte, lo mire en la parte de arriba del celular sin abrirlo y fue ahí que mire que se trataba de trabajo por lo que lo abrí completamente.
— Sabía que no ibas a ver el mensaje si no te hablaba de trabajo, aquí está la chica que te dije, es preciosa pero no es para mí,