— Sí, ya extraño mi casa y a la chaparrita, además de que tengo que dar la buena nueva — le sonreí — me es tan difícil creer que me voy a casar, siempre pensé que iba a morir sola.
Mostré mi anillo sonriendo ampliamente y Adriel me besó nuevamente, me llenó de besos y caricias que por suerte logramos contener. Preparé mis maletas y cuando nos percatamos todos íbamos camino a nuestras casas.
— Lu será que puedas preparar una habitación en tú casa para mí — preguntó Aimee — tengo que mudarme para