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Durante todo el camino Nora se la pasa viendo por la ventana, está completamente nerviosa, siente sus manos frías y temblorosas. Todas esas personas malas que perseguía su padre ahora la perseguirán a ella y se sentía como un pequeño cachorro de gato entrando al nido de ratas.
De pronto llegan a la residencia de Sforza, pasando enfrente de viñedos enormes y vegetación diversa. La construcción era muy parecida a la de la finca donde se casó con Franco y no puede evitar entrecerrar los ojos con