54.
Lentamente Franco voltea con las mandíbulas apretadas y las manos vueltas puños. Sabía que tenía que detener a Elisa, pero no entendía cómo.
—¿No te apiadarás ni siquiera por mi hijo?
—Ese niño tendría que ser nuestro y no tuyo y de Nora. ¿No lo entiendes? ¡Nora se quedó con todo lo que me pertenece! ¡Tú se lo diste!
—Elisa… Amo a Nora como no tienes idea y lo que pasó entre tú y yo se quedó en el pasado, se murió. No siento nada por ti. Si tanto me amas, déjame ser feliz con ella —dice Fran