~Emilia~
Me eché a reír después de que Adrian cerró la puerta de golpe. No pude contenerlo.
Bajé de la cama, me acerqué al espejo y me miré el pelo mojado y la blusa empapada.
Golpeé ligeramente el suelo con los pies y noté que el dolor casi había desaparecido.
La expresión del rostro de Adrian cuando grité de dolor fue muy satisfactoria.
Todo esto era parte de los juegos, para obligarlo a hacer cosas que nunca hacía, al menos para sentir lo contrario que sentían los demás.
Y hacerlo sentir cul