En el séptimo día de la ausencia de Lucía. Felipe ya estavba al borde del abismo. Pero justo cuando ya no había retirada posible, su mente se aclaró.
Aunque el período de reflexión del divorcio había terminado, los trámites legales seguían pendientes. Para finalizarlo o que fuera mediante el certificado de divorcio o una demanda, Lucía tendría que regresar.
Esta certeza lo sacó de su letargo.
Reincorporándose abruptamente de su licencia, lo primero que hizo al volver al bufete fue buscar a