(POV: Ishtar)
El núcleo seguía latiendo.
Rojo. Inestable. Como si fuera el corazón expuesto de una bestia moribunda que aún no aceptaba su final. Cada pulso era una amenaza sorda. Cada rugido del coloso sacudía los restos de la ciudad. Las estructuras caídas crujían bajo sus embestidas, y la tierra parecía quejarse.
Mike no estaba.
Y no sabíamos si seguía con vida.
Harold, Adriian y yo seguíamos de pie. Pero apenas.
—¿Ideas? —pregunté, jadeando. Sentía el sabor metálico de la sangre bajando por