Dylan se nota bastante inquieto, como si algo dentro de todo esto le molestara. Así que nos dirigimos a los jardines, en compañía de los guardaespaldas, quienes están al pendiente de que nadie nos escuche.
―Tal parece que todo esto suena a una gran trampa―me dice todo ofuscado―quieren que vaya a vivir en una especie de villa, en la cual viven los más prominentes socios―me revela y ahora trago en seco.
―Eso significa que usted y yo debemos…―trato de decir, pero él me interrumpe.
―Vivir en el m