Mundo ficciónIniciar sesiónJULIA
Cuando logré llevarlo a la habitación lo coloqué sobre el diván que tengo ahí, estaba tan nerviosa por qué por un lado no paraba de sangrar, y por el otro lado por qué mientras subíamos no dejaba de respirarme sobre la nunca, su aire caliente sobre mi cuello me tenía al rojo vivo, ¡este hombre de verdad que quiere hacerme claudicar a como de lugar!.
—¡Quédate ahí, mientras voy al baño y busco el botiquín!—, le dije acomodándolo en él—, además de esperar que Miry traiga e







