Mundo ficciónIniciar sesión—¡No me harás nada porque sabes que tengo a Fabriccio, sino llamo cada cuatro horas!—, me dijo tratando de ocultar su terror—, te lo mandarán por partes hasta saber de mí o hasta que no quedé nada de él—, dijo con seguridad.
—¡Respuesta equivocada!, comenzamos mal, muy mal—, le dije acercando la daga hasta colocarla en su rostro sin necesidad de hacer demasiada presión, está hizo un corte limpio que abarcó desde la base de su ojo izquierdo hasta la barbilla—, ¿lo intentamos






