PARTE TRES: UN HIJO QUE NO SE PUEDE AMAR
CAPÍTULO CUATRO
Frente a los ojos de Diego toda una maravilla que él no podía celebrar porque no tenía el valor de acercarse.
— ¿Y el bebé, podemos verlo? —Preguntó Fermín todo emocionado.
Dayanna lo miró, no, no era una mirada cualquiera, no era una mirada que pretendía contestar con amabilidad y lo peor era que, ni la misma Dayanna podía explicarlo.
—No, no aún, —contestó fríamente. —Esperemos solo un momento y vendré con más información. —Y sin