CAPÍTULO DOS
Y de esa manera podría seguir pasando el tiempo como ya habían pasado cuatro meses.
El diario que escribía la madre que estaba a punto de hacerlo. Los pasos a ser madre que ella misma describía. La mano de un pasado y un presente que terminaban por escribirse en el libro de la vida. Los días lo seguirían pasando como habían pasado cuatro meses ya, el vientre que crecía en el que se desarrollaba un nuevo ser que iba a ser querido más que a nadie en el mundo.
“He conocido a tu padre