PARTE DOS: PADRE DE UN HIJO NO NACIDO
CAPÍTULO ONCE
Del auto color negro, mismo que lo había recogido a él en el parque y que era el mismo lugar que se iba a quedar grabado como el lugar en el que el sueño más grande de Andrea había comenzado, Diego se bajó del auto junto con Andrea. Lo mínimo que podía hacer era agradecerle de frente que él estaba siendo el protagonista de todo ese sueño.
—Muchas gracias por hacer este sueño realidad —dijo Andrea quitándose los lentes.
—No, nada que agradecer