Tomo un baño, me visto, bajo al restaurante del hotel, ya con la cabeza más fría, pido un café cargado, pago la cuenta del hotel y tomo un taxi para llegar a casa, no dejare que me vea devastada, decido hacer una parada más en una tienda de ropa, compro un vestido holgado, muy corto, zapatos de tacón, arrimo a un salón de belleza, me hago las uñas, arreglo mi cabellos y salgo camino a nuestra cabaña, el sigue llamando sin control, pero no caeré en su maldito juego, por más que me duela la situa