Mundo ficciónIniciar sesión—¿Estás segura? Cualquiera en tu lugar dejaría que se pudriera en la cárcel, o al menos no movería un dedo para ayudarlo —aseguró su hermano.
—Lo sé —respondió Nina y se giró hacia él con una sonrisa—. Pero yo no soy cualquiera.
Salieron de aquella comisaría y pasaron directamente al hospital, por Victoria. La pequeña estaba todavía muy alterada, aunque pasar la noche con su abuela la había calmado bastante, así que Nina decidió que necesitaban un ambiente más familiar.
<






