Mundo de ficçãoIniciar sessãoDos semanas después.
—¿Se lo puedo decir? ¿Se lo puedo decir? ¿Se lo puedo decir? —Kolya brincaba de un pie a otro mientras Aleksei le pellizcaba un brazo y se lo llevaba dentro de la casa para que no fuera a soltar lo que sabía delante de Nina.
—¡Claro que no! ¿Le quieres arruinar las cosas al cristiano? —lo regañó su hermano, que al parecer de creer que podía encontrarse







