Mundo ficciónIniciar sesiónDormida era hermosa. Dormida hasta parecía que volvía a ser la Nina que se acurrucaba con él en aquel nido de almohadas y cobijas en el cobertizo de la casa del lago. Luego abría aquellos ojitos y lo mandaba al diablo con tanta facilidad que ya el corazón de Jake parecía un motor cancaneante.
Le apartó el cabello del rostro y la acomodó mejor contra su costado. La noche refrescaba y la cercanía con el agua hacía que en aquella pequeña cueva se sintiera incluso friecito. En un par de d







