Mundo ficciónIniciar sesiónNo había palabras, en ningún idioma, que pudieran usarse para describir exactamente lo que una mujer sentía en el momento de dar a luz. Y si a eso le sumaba el horror que era tener a un bebé en una cárcel, entonces todo era mucho peor.
Desde el instante en que rompió fuente, hasta que las contracciones fueron lo suficientemente seguidas como para empezar a pujar, pasaron más de doce horas. Medio día en el que por suerte Beri estuv







