Capítulo 67. Pero paramos
La promesa de Cleo duró exactamente hasta la mañana siguiente.
Will.
—No.
Promesa.
—No prometí nada.
Sí.
—Dije mañana porque quería que te callaras.
Cleo respondió con una sensación de absoluto desprecio hacia mi ética.
Me lavé los dientes.
—No me juzgues.
Will.
—Tengo clase.
Después.
—Ya veremos.
Clara apareció en la puerta del baño.
—¿Con quién discutes?
Escupí la pasta.
—Con la loca.
—¿Qué quiere?
—Nada.
Clara me olió.
Sonrió.
—Claro.
—No empieces.
—No he dicho nada.
—Pero esa cara debería e