Capítulo 66. No quiero parar
El beso junto al lago debería haber terminado allí.
Fue bonito.
Tierno.
Emocionalmente sano.
Una pena que ninguno de los dos tuviera autocontrol.
Todo empezó cuando Will me acompañó hasta Montgomery.
—Buenas noches.
—Buenas noches.
Estábamos frente a la entrada.
Gente pasando.
Perfectamente normal.
Le di un beso corto.
Will respondió.
Me separé.
—Hasta mañana.
—Sí.
No me soltó la mano.
Lo miré.
—¿Qué?
—Nada.
—Will.
—Quiero otro.
Sonreí.
—Pareces un niño.
—Uno.
—Solo uno.
Me acerqué.
Error.
El s