Capítulo 53. Nueve minutos para llegar a clase
Me desperté con tres problemas.
El primero:
había dormido fatal.
El segundo:
me dolían músculos que no sabía que tenía.
El tercero:
Clara estaba sentada frente a mí mirándome.
—¿Qué?
No respondió.
—Clara.
Nada.
—Deja de hacer eso.
—Buenos días.
—Eso no explica la mirada.
Consultó el móvil.
—Tienes clase en nueve minutos.
Me incorporé.
—¿QUÉ?
—Ocho cincuenta y uno.
Salté del saco.
El cuerpo protestó.
—Joder.
Clara sonrió.
—¿Noche intensa?
Me congelé.
—No sé de qué hablas.
Su sonrisa aumentó.
—Cl