Carter y Chris se encontraban en el hermoso jardín de una de las salas de celebraciones más famosas y acontecidas de Londres. La boda y el banquete posterior a la ceremonia se asentarían en uno de los hoteles de su suegro, Hebert Atwood, quien ya se había encargado de ello.
Por su parte, Chris decidió elegir el lugar dónde trasladarían el evento una vez hubiera anochecido y qué mejor sitio que al aire libre en el jardín más hermoso de la ciudad.
Por supuesto, Carter estaba allí como su mejor