Madison estaba completamente cabreada, no podía controlarse.
—¡Pero es que no entiendo por qué tiene ella que estar aquí todos los días! —reclamó exasperada.
—¡Igual que yo no entiendo por qué tienes que salir todos los días con él! —contestó del mismo modo Carter.
Ambos se encontraban discutiendo en el cuarto del castaño. No podían hacerlo en el salón porque Susan se encontraba allí, y claramente, estaban discutiendo sobre ella. Aunque a Madison le hubiera importado tres cominos hacerlo delant