Madison no se podía creer que Carter la hubiera defendido de aquella manera, y Susan no se podía creer que Carter prefiriera a Madison antes que a ella.
Después de aquello, Susan se fue sin decir nada. Nadie dijo nada, excepto Madison.
—Carter… Gracias —habló, todavía sorprendida.
—No hace falta que me las des, Madison; todo lo que he dicho es verdad y no pienso dejar que Susan ni nadie piense lo contrario —dijo con voz tranquila pero controlada.
Se sentó a su lado y cargó a Steve, que estaba