Astrid
Me desperté con un sobresalto violento, los pulmones arrastrando aire como si hubiera estado ahogándome. El sudor se pegaba a mi piel, empapando la camiseta de dormir y enredando mechones de pelo contra mi rostro y cuello. Por un momento, no supe dónde estaba. El sueño aún ardía detrás de mis ojos: llamas rugiendo, humo asfixiando el aire, Rowan gritando mientras el fuego lo devoraba por completo. El recuerdo se aferraba a mis ojos como un castigo del que no podía escapar.
El olor a humo