Mundo ficciónIniciar sesiónCorremos hasta que el golpeteo de los pies se desvanece y la tierra deja de estremecerse. Por fin, nos topamos con una cueva escondida, y apresuradamente untamos barro sobre la entrada para enmascarar nuestro olor. Colapsando contra la pared húmeda, aguzo mis oídos, escuchando cualquier señal de persecución. Silencio. Por ahora.
Las preguntas arden en mi lengua, pero cuando







