Mundo de ficçãoIniciar sessãoNIKLOAS
El pecho de Amelia sube y baja lentamente mientras yace en mi cama, su respiración débil y frágil. Estoy sentado en un sillón cercano, con un vaso de whisky en la mano, mirando el líquido ámbar mientras las palabras de Beatrice resuenan en mi cabeza.
—No necesito decírtelo. Ya sabes que fue torturada. Para qu







