Los gritos de Mike se podían escuchar por toda la clínica y posiblemente también el sonido acelerado de mi corazón.
Estaba realmente asustada con la noticia de un bebé en camino y ni siquiera ver a Mike tan emocionado, abrazándome y dándome vueltas sin dejar de tenerme en sus brazos hizo que me calmara.
Cuando Mike volvió a la realidad y dejó de flotar en el aire como si estuviera en las nubes, pudo ver mi cara de angustia y desconcertado me hizo la pregunta que yo temía.
—¿Qué sucede, Lucia? ¿