Al llegar a la oficina me ocupo de algunas cosas antes de almorzar. Durante la tarde asisto a unas reuniones de emergencia con mi equipo y así me la paso todo el día hasta que Sebastián se acerca para susurrarme algo al oído.
—Señor, malas noticias.
Miro a Sebastián y parecía inquieto, por eso decido ordenar que nos dejarán a solas.
—Todo el mundo, esperen afuera hasta nuevo aviso.
Todos se levantan de sus asientos y salen, cuando sale la última persona, lo miro para ver qué están urgente como