* * * * * * * * Lorey * * * * * * * * * *
—No sé bailar esto —me dice el hombre, muy apenado, cuando hemos llegado hasta la pista de baile.
—¡Ay! ¡Pero si ese no es problema! —afirmo muy segura al reír un poco por el gesto del tipo—. ¡Tranquilícese, Leonardo! —le pido divertida; y aquel sonríe apenado al tiempo en que sonríe, agacha su cabeza y comienza a negar con ella.
—Es que no sé bailar nada —precisa al levantar su mirada hacia mí otra vez—. De| verdad, nada —precisa preocupado sin desviar