***************LOREY****************
—Lorey...
—¿Ah? —articulo al reaccionar, después de haberme quedado como una tonta, ante las palabras seductoras de Leonardo.
—No sé qué te haya dicho tu sexi italiano, pero si sigues con esa cara, tus suegros se darán cuenta de que babeas por su sexi hijo.
—Ah... ah sí... —carraspeo algo nerviosa— tienes razón.
—Claro que sí. Siempre la tengo. Al menos, en estos casos —precisa divertida—. Toma, tus bolsas —agrega al entregarme las dos que me pertenecían y,