***************LOREY****************
Después de habernos dados beso que, hasta cierto punto, pudieron parecer indiscretos en el aeropuerto, Leonardo y yo salimos de aquel para ir rumbo a su casa, puesto que él tenía que dejar sus maletas. Al llegar a su propiedad, en un taxi, él ingresó y, en la puerta, lo esperaba una mujer, quien, extrañamente, me miró muy sorprendida. Supuse que me regaló esa mirada, debido a que, tal vez, Leonardo no solía llevar muchas mujeres a su casa (lo cual, tenía que