***************LOREY****************
Después de habernos entregado otra vez, Leonardo y yo nos quedamos, un momento más, dentro del mar hasta poder recuperar nuestra regular respiración. Ya había pasado el tiempo necesario, así que ya estábamos casi listos como para poder articular otra palabra y terminarla.
—¿Más tranquilo? —pregunto sonriente al mirarlo.
Leonardo, después de nuestra sesión de coito, había recostado su cabeza entre mis senos desnudos, mientras que yo seguía recostada sobre la