NATANAEL DÍAZ
—Hijo, pero que sorpresa— le dijo mientras le doy un abrazo.— qué felicidad me da volverte a ver y estar una vez más contigo, seguramente tu mamá ya te contó ciertas cosas en las cuales también yo necesito hablar contigo, como una conversación de amigos y como varones que somos, de frente a frente como siempre te enseñado y así es que vamos a seguir teniendo esta gran amistad que nunca, escúchalo bien nunca va a terminar.
Mi hijo era todo para mí, era capaz de dejar todo lo que f