LAURA JENNER
Me tenían amarrada, cubrieron mis ojos con un pañuelo, la boca, manos y pies. Me estaban secuestrando, lo sé. Quise llorar pero eso no servía de nada, muero de miedo. ¿Que demonios debo hacer?
—Deja de llorar, Laura —me dice una voz familiar. Sé muy bien en donde he escuchado esa voz.
—Hmm —volví a gemir.
—¿Quieres decirnos algo? —se burló, pero me quitó el pañuelo de la boca para que pudiera hablar.
—¿Quienes son? ¿Que es lo que quieren? —quise saber.
Escuché risas.
—Nada de