DIEZ AÑOS ANTES
NATANAEL DÍAZ
Sus labios se sienten tan suaves contra los míos. Abrió la boca y le metí la lengua. Sabía tan dulce como el chocolate que acababa de comer. La rodeé con mis manos, acercándola más a mí.
—Nate—, gimió y nunca me había gustado tanto mi nombre. Nos separamos lentamente y la miré fijamente a los ojos mientras acariciaba su mejilla derecha con mi mano y la otra la sujetaba por la cintura. Ella me devolvió la mirada. Sólo veo amor e inocencia. Estoy seguro de que mis oj