86. Hola, gatita
Jason
Nada más colgar la llamada siento como mis latidos empiezan a acelerarse y sin dudarlo un solo segundo, entro en la sala de mi apartamento, donde se encuentran el detecte, el abuelo y mi padre hablando del juicio que se viene en contra de los Hamich.
Sin embargo, nada de eso tiene importancia para mí ahora, por lo que levanto la voz haciendo que todos me escuchen antes de decir:
—Tengo que salir del país— De inmediato toda la sala queda en silencio.
Puedo sentir los ojos de todos fijos