80. Prefiero que me odie y esté a salvo
Jason
Me encuentro sentado en la cafetería del hospital, junto a mi abuelo. Sus ojos llenos de sabiduría y preocupación me miran fijamente, como si pudiera leer mis pensamientos. Me siento inquieto, atormentado por la situación con Hanna y el miedo que me consume.
—Jason, dime la verdad—, dice mi abuelo con su voz grave y reconfortante. —¿Por qué estás tan asustado sobre el embarazo de Hanna? ¿No la amas lo suficiente para enfrentar esta situación juntos?
Mi corazón se contrae al escucharlo y