Hanna
Despertar en la misma cama con Jason parece que se está convirtiendo en una costumbre. Sin embargo, esta vez hay una gran diferencia.
Esta vez estamos frente a frente, yo estoy prácticamente acurrucada en su pecho, su mano está en mi cintura dejando caricias y él tiene esos hermosos ojos azules fijos en mí.
Por un instante siento que me quedo sin respiración, en especial cuando él me da esa media sonrisa que hace que cosas raras se formen en mi panza, pero entonces toda la magia desapare