Narra Benjamín
Emily seguía estando extraña, muy callada, pero sonreía cuando la miraba, intentando fingir que nada le molestaba.
—¿Quieres tomar algo? ¿quizá comer algo? —le pregunté al llegar a la mansión.
—No, estoy bien.
Ella caminaba directo a las escaleras, como si ya quisiera irse a la habitación.
—¿Te irás a dormir?
—Sí, ya estoy muy cansada, fue un día bastante largo.
—No son ni las siete de la noche, ¿de verdad quieres ir a la cama?
Ella asiente, pero me da de nuevo esa sonrisa fingid