Mundo ficciónIniciar sesiónNala llegó al hospital con el corazón en la boca, sintiendo que sus pies se movían por cuenta propia. Ella no estaba pensando correctamente, su cerebro estaba en blanco. Así se había quedado desde el instante en que Sanda llamó y le dijo que su hijo necesitaba puntos por una cortada que se había hecho al caer.
—¿Estás segura de lo que me dices? — preguntó ella al escuchar la confesión de la ama de







