El punto de vista de Gabriela
Me bebo toda el agua del vaso antes de cerrar la nevera y acercarme a la silla. La noche se va haciendo más profunda, y ver la luna desde la ventana me ha relajado de alguna manera. Me desperté de una pesadilla inesperada y no puedo negar que echo de menos a mi hijo, y también a Alejandro. Se me ha olvidado contar los días, sobre todo porque he estado planeando salir de este infierno lo antes posible.
He estado intentando robarle el teléfono, pero cada vez que lo