El punto de vista de Alejandro
Entro en mi estudio y cierro la puerta. Me quito el traje, me aflojo la corbata y me desabrocho los tres primeros botones de mi polo. Me acerco a mi silla y me recuesto para relajarme. Casi lo atrapo. Casi lo tenía en mis manos, pero se escapó. Necesito descubrir quién fue antes de que las cosas se salgan de control.
Mis profundas reflexiones se interrumpieron cuando alguien llamó a la puerta. Finalmente, se abrió y Gabriella entró con una sonrisa en los labios. V